blog-img-04

¿A qué Dios seguimos?

Buscamos a un Dios de libro y de historia, queriendo demostrar cómo fue o cómo actuó, quedándonos muchas veces en lo encorsetado de la letra, a veces mal entendida, tergiversada o mal interpretada, sin ser del todo conscientes de que no creemos en un libro, sino en una persona viva.
La búsqueda de Dios
Buscamos un Dios de ciencia, convencidos de que la respuesta a todos nuestros interrogantes nos la dará una ecuación o una hipótesis científica. Y olvidamos que la fe sin ciencia ni razón se convierte en magia, pero que la razón sin fe acaba siendo vacío, incapaz de responder a las preguntas más hondas del corazón humano. Buscamos un Dios de acción y de ideas, pensando que por la sagacidad de nuestras ideologías —que tantas veces dividen y enfrentan— o por la brillantez de nuestra retórica filosófica encontraremos a Dios. Así, convertimos a Cristo en un líder revolucionario más, en un símbolo o en un eslogan, sin darnos cuenta de que su persona va infinitamente más allá de cualquier idea. Como bien se ha dicho, no creemos en una ideología, ni en una campaña de marketing, sino en una persona: el Hijo eterno de Dios, manifestado en el amor. Buscamos un Dios de la guerra y del conflicto, un Dios que dé la razón a todas nuestras maldades y a las de la humanidad. Pero no a escala mundial, sino un dios hecho a mi medida, que justifique mis guerras personales, mis rencores, mis miserias, y que dé éxito a mis propios planes.
El Dios del placer
Buscamos también a un Dios del placer, que me conceda todo lo que pido, como si fuera un mago bien entrenado, atento a mis deseos. Un Dios al que recuerdo invocar cuando necesito algo, pero al que rara vez recuerdo dar gracias cuando todo va bien. Buscamos un Dios que nos libre del sufrimiento, pero al que no damos gracias por lo bueno, mientras lo acusamos siempre de lo malo. Un Dios al que hacemos responsable de aquello que no entendemos o que no aceptamos, sin detenernos a mirar nuestra propia libertad y responsabilidad.
Nuevas verdades
Y así podemos pasar la vida entera buscando, discutiendo y peleándonos incluso con nosotros mismos, sin darnos cuenta de que Él ya nos ha encontrado primero. De que, a través del amor, ha derribado nuestras barreras mucho antes de que nosotros decidiéramos abrirle la puerta.
- Carlos María Fortes García,
Reflexión

No somos héroes, no somos poderosos, no somos grandes, no somos ricos, no somos famosos.
Somos profundamente amados.
Y amor con amor se paga.

Él vive más dentro de nosotros que nosotros mismos. Para encontrarlo no necesitamos grandes discursos ni teorías complejas, sino el silencio y la humildad de presentarnos, en la intimidad de nuestra vida, desnudos ante Él, con nuestras grandezas y nuestras miserias, sin máscaras ni excusas.

Hemos de reconocer, de una vez para siempre, que la fe y la razón, la ciencia y la religión, el cerebro y el corazón, están llamados a caminar unidos, porque forman parte de la misma persona. Separarlos empobrece al ser humano; integrarlos lo plenifica.

Solo el día en que seamos realmente conscientes de esto miraremos al mundo con una mirada nueva, al prójimo como a un hermano y a nosotros mismos con misericordia. Descubriremos que cada persona es una obra maravillosa de Dios, y que no caminamos solos hacia el cielo, sino acompañados por Cristo, que nos ha hecho hijos de Dios y, guiados por el Espíritu Santo, nos regala una alegría que se convierte en fuerza transformadora del mundo.

Carlos María Fortes García
15 de julio de 2019

Habla con nosotros

CONTACTO

Escríbenos a través del formulario y te responderemos lo antes posible.

Unlock 15% Off Your FirstPurchase!

Signup to receive all the latest news updates & Store Discount

Lets Join Today

I Accept the Privacy and Cookies Policy to Received
Social Media :

Your Shopping cart

Close